Cuando nos proponemos mejorar nuestro ritmo de tecleo, es natural acudir a las pruebas que miden nuestra velocidad de mecanografía. Y aquí es cuando aparece el PPM (palabras por minuto) para intentar medir cuán rápido somos al escribir en teclados tradicionales.
WPM / PPM (palabras por minuto). Esta métrica es la más conocida y utilizada para medir nuestras velocidades de tecleo. Cuantos más caracteres escribimos por minuto, mejor será el resultado. Pero hay otras medidas que también son interesantes:
CPM (caracteres por minuto). Este dato es una extensión directa del anterior pero indicando exactamente los pulsadores realizados en un minuto.
Porcentaje de precisión. La medida indica cómo de precisa fue la prueba, indicando si se cometieron muchos errores o no.
PPM neto. Es el valor real de PPM tras haber aplicado los descuentos de penalización por errores detectados durante la prueba. Los valores más bajos reflejan menos errores corregidos durante la prueba.
Tasa de error. Mide qué porcentaje de pulsaciones resultaron ser errores, lo que indica qué hábitos tenemos.
Pulsaciones y retrocesos. Estos datos revelan cuántas veces hemos pulsado teclas mientras escribíamos, pero además nos informa de la cantidad de retrocesos que hemos realizado (cuando queremos modificar una palabra que ya hemos escrito). Ambos datos indican el grado de fluidez y precisión de nuestra escritura en el teclado.
Duración de la prueba. El tiempo empleado en realizar la prueba ayuda a entender cuál ha sido la eficiencia de esta. Por ejemplo, hacer la misma prueba en 30 segundos versus otros dos minutos hará que tu resultado sea muy distinto.
Tiempo total para completar la prueba. Aquí vemos el total de tiempo invertido para realizar la prueba, que puede variar entre 15 segundos y varias horas.
Velocidad bruta no es el único indicador de rendimiento. Es cierto que algunos programas ofrecen opciones de configuración para medir el ritmo de tus pulsaciones, pero es importante recordar que este número solo representa lo que estás haciendo con el teclado. No habla de la calidad del trabajo ni de cuánto has disfrutado realizando la tarea, aunque estos aspectos también influyen en el rendimiento futuro. En ese sentido, el objetivo de estas pruebas debería ser identificar hábitos problemáticos en nuestros ritmos de tecleo y buscar formas de mejorarlos.
Qué pasó entonces con esos errores no corregidos?
En una prueba profesional de mecanografía es normal encontrarnos con errores no corregidos que pueden afectar drásticamente el resultado final. Para evitarlo, siempre debemos leer lo que acabamos de escribir, comprobar qué partes están correctas y aquellas que no debemos volver a escribir sin pararnos.
Texto en rojo = error no corregido. Cuando no podemos ver nuestro texto, no sabemos si está bien o mal escrito. Así, cuando lo leemos después de escribirlo y vemos parte de él resaltada en rojo, nos da esa oportunidad de reescibir la parte errónea. Los errores no corregidos reducen automáticamente el valor obtenido como PPM, y cuanto mayor sea su longitud, tanto peor para nosotros. Afortunadamente hay forma de identificar los errores y categorizarlos según sus causas, lo que nos permitirá actuar sobre ellos.
Casos incorrectos (mayúscula/minúscula errónea). Esta categoría recoge cuándo la mayúscula o la minúscula no corresponde con lo que se esperaba. Son pequeños detalles que pueden influir notablemente en el resultado, y que debemos aprender a detectar antes de continuar escribiendo.
Mal orden: letra escrita demasiado temprano. Esta categoría abarca todos los casos donde la letra que escribimos tiene posición incorrecta. Por ejemplo, 'c' → 'ca' → 'caa' → 'cas' → 'casa'. Esto ocurre porque escribimos demasiado rápido, y así nos salta una letra u otra. Lo ideal es anticiparse a la palabra y dejar espacio suficiente para que no haya ninguna interrupción.
Doblete: carácter escrito dos veces. Si por ejemplo escribimos 'ccomunidad', estamos ante un claro ejemplo de doblete. Ocurre cuando no prestamos atención al teclear y nos saltamos una palabra.
La duración de la prueba y la fiabilidad del resultado
La duración de la prueba influye mucho en la fiabilidad del resultado PPM obtenido, pero eso sí, hay muchas opciones de temporización que podemos elegir. Si hacemos una prueba con una duración muy corta (solo 15 segundos), podríamos obtener un valor PPM elevado, pero no representativo de nuestro ritmo de escritura habitual. En cambio, si extendemos la duración de la prueba, tendremos más muestras de nuestra actividad de tecleo, lo que hará que este promedio sea más representativo de nuestro ritmo de escritura habitual.
Mayor duración = muestra más grande de actividad de tecleo = resultado más representativo. Las pruebas más cortas ofrecen resultados poco fiables porque se basan en muy pocos datos (una única toma de contacto con el teclado). Alargándolas, obtendremos más información sobre nuestras pulsaciones y comportamiento en la pantalla de la aplicación de mecanografía, lo que hace que el resultado PPM sea más significativo. La opción ideal es encontrar una duración adecuada que nos ofrezca un buen balance entre precisión y duración de la prueba.
Opciones de temporización. Dependiendo del programa de mecanografía que uses, habrá diversas opciones de configuración para definir el tiempo de ejecución de la prueba. En general podremos elegir entre opciones como "sin temporizador", 15 s, 30 s, 1 min, 2 min, 3 min, 5 min, 10 min, 15 min, 30 min y "personalizado".
¿Qué hábitos realmente mejora mi PPM?
Muchos usuarios buscan la forma de lograr velocidades absurdas al teclear, pero la realidad es que esto no suele ser útil y en muchos casos contraproducente. Hay quienes creen que la velocidad es la clave, pero el problema está justamente en esa premisa. Mejorar la fluidez e anticipación puede lograr una mejora notable de nuestras velocidades de mecanografía.
Relajar los dedos. Una de las mejores estrategias para mejorar la velocidad de mecanografía es relajar la tensión de los dedos. Siempre escribiremos más rápido si dejamos de agarrar el teclado como si fuera una herramienta que necesitamos sujetar con fuerza. Buscar nuestro propio ritmo ayudará a que no tengamos que forzar la situación.
Escribir sin pensar. Si escribimos sin pensar en la frase, lo lograremos con facilidad. La idea es lograr escribir con fluidez, no lograr escribir a toda pastilla. Es cierto que existe el mito de que si escribimos deprisa, no pensamos. Es algo cierto, pero también existen alternativas más productivas que consisten en anticiparnos a cada palabra.
El usuario que alcanzó 100 PPM usando este método. Uno de los usuarios consiguió 100 PPM. Sin embargo, sus declaraciones revelan que no buscaba aumentar la velocidad a toda costa. Más bien buscaba encontrar su propio estilo y escribir con fluidez. Ese enfoque parecía funcionarle y se demostró en aquel test de mecanografía que publicó.
Practicar con palabras de uso frecuente. Otra opción excelente para mejorar tu PPM es practicar con palabras que se usan con mucha frecuencia. Cuanto más hagas esto, más familiarizados estarás con ellas y menos errores cometerás al escribirlas. Es recomendable dedicar parte de nuestras sesiones a trabajarlas especialmente.