¿Te has planteado medir cuántas palabras lees en un minuto? Es una medida que es muy útil y puede ayudarte a optimizar tu ritmo. Este tipo de contadores pueden ser útiles tanto para lectores veloz como para lectores más lentos. Aquí te explicamos qué son y cómo usarlos.
Qué mide un contador de WPM
Los contadores de velocidad de lectura indican la cantidad de palabras que logramos leer en un periodo de tiempo. Esta medida se denomina palabras por minuto (WPM), que indica el número de palabras que logramos leer cada minuto. A día de hoy hay herramientas online avanzadas que incluso nos permiten transcribir nuestra propia voz con IA, para así comparar la velocidad a la que hablamos con la a la que leemos.
Cómo usar un contador de WPM
Para utilizar estos contadores no necesitamos preparar nada más que un cronómetro y nuestro móvil o ordenador. Con él podremos realizar dos tipos de mediciones:
• Cronómetro manual: clicamos en Iniciar al comenzar la lectura, y luego en Finalizar cuando la terminamos. El resultado aparece de forma inmediata mostrando la velocidad en palabras por minuto.
• Contador online con micrófono: elegimos el nivel de dificultad del texto, luego clicamos en Iniciar prueba y comencemos a leer en voz alta. El micrófono graba nuestra lectura mientras lo hacemos, y al pulsar Detener se muestran los resultados. Además, también podemos pegar cualquier texto propio para analizarlo y tener un material personalizado según la dificultad que deseemos medir.
Velocidad de lectura
Según distintos estudios, existen varios rangos de velocidad de lectura documentados. Para saber qué velocidad tenemos podemos hacer uso de este indicador que se muestra a continuación:
Rangos de velocidades de lectura:
Lento <120 WPM
Por debajo del promedio 120-150 WPM
Promedio 150-200 WPM
Por encima del promedio 200-250 WPM
Rápido 250-300 WPM
Ultrarrápido 300+ WPM
Los valores medios para adultos oscilan entre 200 y 250 palabras por minuto. En el caso de los estudiantes suele variar entre 200 y 300 WPM.
La velocidad óptima dependerá del propósito lector
Aunque es cierto que el objetivo de la lectura va a influir claramente en el momento en que demos un determinado valor, también es verdad que la flexibilidad es clave a la hora de decidir si vamos a leer deprisa o despacio.
Ejemplos de lectura rápida
Como vimos, esta métrica tiene sentido principalmente si queremos mejorar la velocidad de lectura o simplemente conocerla, pero sobre todo su aplicación práctica depende del motivo de la lectura. Estos son algunos ejemplos prácticos:
Lectura de comprensión: la mayoría de la gente quiere aprovechar mejor las lecturas de forma habitual, por ejemplo en el trabajo o en clase, y la lectura lenta y deliberada ayuda a comprender mejor lo que se está leyendo.
Lectura veloz: en muchos casos sí que resulta conveniente leer deprisa, sobre todo si el propósito es procesar grandes volúmenes de información, ya sea mediante la lectura superficial. Sin embargo la comprensión de este tipo de textos es considerablemente menor que la de aquellos que leemos con un ritmo normal y moderado.
Flexibilidad: siempre que leamos algo poco familiar —por ejemplo, temas técnicos— o cuando tengamos frente a nosotros un texto con bastante contenido, será recomendable releerlo con una velocidad menor, y ajustar nuestro ritmo para ir cogiendo mejor conocimiento de la materia. De igual forma, si el material es especialmente familiar y solo contiene pocos conceptos importantes será mucho más fácil y cómodo acelerar la lectura.
Conclusión
Los contadores de palabras por minuto son una forma divertida y sencilla de medir cuántas palabras estamos logrando leer en un minuto. Podemos utilizarlos tanto como lectores lentos como lectores rápidos, y además es posible encontrar opciones en línea que nos ayuden a evaluar la precisión de estas medidas a la vez que miden nuestras lecturas.